En este artículo abordamos las Tesis sobre la cuestión nacional y colonial, elaboradas por Lenin para el II Congreso de la Tercera Internacional Comunista, celebrado entre el 19 de julio y el 7 de agosto de 1920. Pese a haber sido escritas hace casi 100 años, sus ideas y posiciones continúan siendo totalmente vigentes. Esto es así porque aunque el capitalismo se haya desarrollado de manera espectacular desde que Lenin presentara sus Tesis, son las mismas leyes las que rigen el sistema: la explotación de los trabajadores por el capital para la substracción de la plusvalía y la dominación mundial del capital financiero. La aplicación práctica de estas tesis sentó las bases para el establecimiento de partidos comunistas de masas en China, India, Vietnam, Oriente Medio, etc. que jugaron un papel decisivo en las luchas de liberación nacional de estas naciones.

La Internacional Comunista, creada por los bolcheviques en marzo de 1919, representó, en sus primeros años, una gran escuela para refundar el movimiento obrero mundial sobre las bases del genuino marxismo revolucionario. En sus primeros congresos, debatió y analizó todas las grandes cuestiones de la lucha de clases: la cuestión nacional y colonial, de la mujer, la juventud, los soviets, etc. Pero sin duda, uno de los asuntos claves fueron los sindicatos.

La internacional Comunista dedicó un gran esfuerzo y atención a la lucha por la emancipación de la mujer, poniendo el peso dirigente de esta tarea en la mujer trabajadora. A tal fin dedicó bastante espacio en sus congresos internacionales para abordar este importante trabajo. El eje central de su actuación fue organizar a la mujer trabajadora en los sindicatos y partidos comunistas, la lucha por las reformas más inmediatas y necesarias para mejorar sus condiciones de vida y legales, y vincular la completa emancipación de la mujer con la transformación socialista de la sociedad. Publicamos en este artículo un extracto de las Tesis sobre los métodos y las formas de trabajo de los partidos comunistas entre las mujeres, aprobadas en el III Congreso de la Internacional Comunista (1921), que se pueden leer completas aquí.

La Revolución rusa fue un hecho de trascendencia mundial. Sus efectos se sintieron más allá de las fronteras del viejo imperio zarista, estremeciendo los rincones más remotos del planeta. De Shanghái a Dublín, de México a Finlandia, la victoria del proletariado ruso dio un fuerte estímulo a la lucha de clases a escala internacional. La Internacional Comunista, o Tercera Internacional, creada en marzo de 1919 a iniciativa de los bolcheviques, transformó las esperanzas despertadas por la victoria del proletariado ruso en organización y programa.

Este mes de marzo se conmemora el centenario de la fundación de la Internacional Comunista, también conocida como la Tercera Internacional, la organización revolucionaria de masas más poderosa que ha conocido el movimiento obrero mundial en su historia, y que fue fundada en Moscú en su I Congreso, celebrado del 2 al 6 de marzo de 1919. Desde la Corriente Marxista Internacional nos reclamamos herederos de la Internacional Comunista, más exactamente de sus primeros 4 congresos, celebrados en vida de Lenin entre 1919 y 1922, cuando era una Internacional marxista y revolucionaria genuina, antes de su degeneración estalinista. Para conmemorar este acontecimiento, dedicaremos en nuestra revista y página web una serie de artículos a lo largo de los próximos meses, donde sintetizaremos los aspectos más fundamentales del devenir de esta organización y sus tesis y resoluciones más destacadas. Iniciamos esta serie con un artículo que sintetiza la historia de la Internacional Comunista.

La cuestión del frente único entre organizaciones obreras para determinados fines prácticos siempre ha jugado un papel central en la táctica de los marxistas para alcanzar con sus ideas a capas cada vez más amplias de la clase trabajadora. La Internacional Comunista dedicó mucho tiempo y esfuerzo, en su etapa leninista, a trazar la política correcta en este tema. Justamente, la correcta comprensión y aplicación del frente único obrero es el aspecto que mejor distingue a una organización marxista de las sectas ultraizquierdistas que permanecen en los márgenes del movimiento obrero.

En los últimos años han surgido crisis constitucionales en Gran Bretaña, Estados Unidos, España, Polonia y Brasil. Tales crisis presentan grandes problemas para la clase dominante porque el Estado y las leyes constitucionales que lo rodean están deliberadamente mistificados. La democracia parlamentaria y el Estado de Derecho son tratados como ideas inmutables entrelazadas en el tejido del universo. Entonces, cuando se desarrollan unas crisis sobre la estructura del propio Estado burgués, esto corre el riesgo de disipar su aura de misterio y poder.

En todo el mundo, una nueva generación de activistas exige una acción urgente y radical para detener el cambio climático, pero ¿es la demanda de un Green New Deal (GND), un Nuevo Acuerdo Verde, la solución a la crisis climática del capitalismo?

Reproducimos aquí una carta que escribió Harry Whyte (miembro del Partido Comunista británico) a Stalin en mayo de 1934, en la cual planteó la pregunta: ‘‘¿Puede ser considerado un homosexual alguien digno de ser miembro del Partido Comunista?’’. En la primera página de la carta, encontrada en archivos soviéticos, está una nota escrita por Stalin que dice: ‘’Archivar. Un idiota y un degenerado. J Stalin.’’

La semana pasada, los representantes de las secciones españolas y portuguesas del Comité por una Internacional de los Trabajadores (CIT) abandonaron una reunión de la fracción de Peter Taaffe dentro de esa organización. Luego anunciaron que "recomendarían a las CE y CC españolas que abandonaran la Fracción. [El secretario general de la sección española, Juan Ignacio Ramos] también declaró que esto significaría que no tendría sentido permanecer en el CIT".

El Comité por una Internacional de los Trabajadores (CWI-CIT) está sumido en una crisis convulsiva, que probablemente terminará en una escisión. En el centro de la crisis están los acontecimientos en su sección irlandesa. Del material disponible de sus discusiones internas parece que la sección irlandesa está siendo acusada de adaptarse a las políticas de identidad, concentrándose en temas feministas y LGBTQ + en detrimento del trabajo en los sindicatos, inclinándose hacia el reformismo y al mismo tiempo adoptando una postura sectaria. Esto emerge tanto de las críticas de la fracción mayoritaria del Secretariado Internacional (SI) como de uno de sus parlamentarios, Paul Murphy.

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